Como colofón a las exequias literarias por Miguel Delibes

Publicado el 20 March 2010
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Miguel Delibes
Miguel Delibes

Algunos aficionados hemos hecho pequeños esfuerzos divulgadores de su persona y obra aportando Delibes y su novela “El Hereje” y A Miguel Delibes en el día de su segunda muerte a tal homenaje.

Estas honras fúnebre-literarias van decreciendo con los días, lógicamente, y van dando paso, después de unos fastos incluso catedralicios -tan alejados de la gran modestia de tan magno orfebre de las letras – al protagonismo auténtico de los libros, al necesario silencio y soledad de las bibliotecas, donde ha habido ese reencuentro de Miguel con ese otro que también va para grande de la narrativa en lengua castellana, Antonio Muñoz Molina, de Valladolid a Nueva York, quien nos brinda en Delibes, a lo lejos su percepción del maestro, una crónica-octava para el santo laico Delibes- con la que analiza muchos lugares comunes en torno a la figura recién desaparecida, y de la que destaco algunos párrafos:

“…El costumbrismo es una falsificación azucarada de lo singular, de lo aparentemente primitivo. Lo que hay en las grandes novelas de Miguel Delibes no es costumbrismo sino observación meticulosa de las vidas humanas y de los trabajos y las ensoñaciones de la gente común; un oído tan exacto para los nombres de las cosas, de los animales y las plantas, como para los matices del habla. Pero el resultando, siendo tan verídico, tiene el poderío y la originalidad de una completa invención literaria”

“… En la novela contemporánea española no hay miradas o voces más verdaderas que las de las criaturas inventadas de Miguel Delibes: un niño asustado por la cercanía de la edad adulta, una criada pobre, un bedel de instituto aficionado a la caza, un retrasado mental, un hombre viejo que va viendo aproximarse el final tedioso de la vida, una esposa provinciana comida por el rencor. En Los santos inocentes, el relato, el habla, el punto de vista, el interior de la conciencia, se funden y se transforman en un solo flujo narrativo, entrecortado de ritmos de poema en prosa”

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