EL MONÓLOGO MÁS POBRE

Publicado el 16 January 2015
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cinco horas con MarioDe las múltiples respuestas que la recepción de Tiempo de silencio, de Luis Martín-Santos,

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recibió entre los escritores españoles, sin duda Cinco horas con Mario, el libro de Miguel Delibes en torno a una mujer recién enviudada que se despide de su esposo en la habitación de su casa donde velan al muerto, es el más pobre de todos.

El libro se estructura, como es común en la obra, en torno a ese parlamento entre mujer y marido muerto, en forma de monólogo después de una introducción que pone al lector al corriente de los sucesos acaecidos. Pero en una situación que recuerda mucho a la Molly Bloom de James Joyce, el autor, arrastrado por el costumbrismo, el compromiso político de la época y sus prejuicios, el autor no sabe sacar provecho. Para empezar, porque de una situación en principio compleja y a partir de un personaje que podría ser complejo, como Carmen, la abnegada esposa, Delibes construye un relato de buenos y malos, donde los sumisos, dispuestos a tragar con el régimen, son los malos, y los luchadores por las libertades, como el fallecido los buenos. Así, Delibes retrata a Carmen como una pobre reprimida, obnuvilada por el apellido y el dinero, que es incapaz de valorar la vida de un hombre intachable aunque con pequeñas miserias.

Resulta muy criticable la construcción de un personaje tan burdo y poco matizado como Carmen, en un momento en donde en España predominaba el machismo, lo que obliga al lector a posicionarse en su contra, pues simboliza todos los males de la España de la época. Nunca un recurso tan rico como el monólogo interior fue utilizado de una forma tan burda.

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