Kafka y la Copa Davis se encuentran en Praga

Publicado el 16 November 2012
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Estos días tengo dos motivos para estar en Praga. Los vuelos a Praga tienen varias líneas que los cubren y siempre es un placer estar en esta ciudad. Los libros de Kafka que no dejan de sorprenderme y que me llenan la existencia de dilemas e interrogantes y el placer inmenso de encontrar en el O2 Arena disfrutando del intenso final que tiene lugar entre Chequia y España  de la Copa Davis de tenis. Son dos pasiones que se complementan. Las mañanas son de Kafka y del barrio judío de San Josefot. Las tardes se llenan de pasión deportiva tras la 6 ensaladera que puede conseguir este mismo domingo España.

Dos mundo contrapuestos que tienen su punto de encuentro en el puente Carlos. Sobre las aguas del Moldava, las mañanas se dibujan plenas y placenteras. Primero un largo paseo junto al río, cerca del museo Kampa y sus niños gigantes tan traviesos, las tonalidades otoñales y el fresco aire dando vida a mis ojos y a mi cara, luego la cafetería Eslavia con vistas a los puentes y con el castillo de Praga al fondo, la catedral de San Vito, la iglesia románica, etc… Los intrincados caminos con los que Kafka maneja mi conciencia se aclaran después de comer sobre la pista superrápida a la que han sometido a nuestros jugadores de tierra. Pero ya no es lo mismo. Hace años los tenistas españoles se perdían en estas pistas en las que las bolas vuelan. Ahora es difícil que fallen y la prueba son las 5 copas ganadas en los últimos 10 años.

Cuando todo termine, el proceso, el castillo, el tenis, … mi metamorfosis personal consistirá en coger un avión, vuela con vueling me dicen mis conocidos,  y volver a casa.

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