“La letra con sangre entra”: Una antigua forma de concebir la educación

Publicado el 8 January 2011
Archivado en alf940 | 1 comentario

Dice el autor Julio Gómez Jiménez, un antiguo alumno, de su libro “La letra con sangre entra.Campillos”:

“Tan sólo deseo que el libro que tiene entre sus manos sirva como testimonio de que hubo unos jóvenes, un internado y un pueblo, ligados a una época. Y que la mayoría de esos jóvenes cambiaron sus vidas, marcaron un rumbo y otearon al futuro con otra mirada. Salieron a la sociedad y se hicieron hombres”

Y dice el autor del post, antiguo alumno, profesor un tiempo, y nativo del lugar:

Si todo el que ha tenido algo que ver con el Colegio, desde los primeros años cincuenta, cuando comenzó a incubarse en las enseñanzas de don Francisco Velarde, del que los niños de la época cuentan y no acaban sobre sus métodos, sobre todo el empleo del anillo episcopal que adornaba sus justicieras manos cuando era estampado en los cráneos infantiles mondos y lirondos de la época, y del que don José Macías, artífice de la magna obra, fue su alumno más aventajado y dilecto –de ahí alguno de sus llamativos métodos, sobre todo en la soledad del Despacho- si todo campillero, digo, que en algún momento de su existencia ha tenido algo que ver con el megacolegio hablara, se podrían escribir tomos y tomos, en los que cada uno relataría la feria según le hubiese ido aunque por encima de todo estará el fenómeno incontestable de que el dinero entró a raudales en el pueblo y que mucha gente hizo carrera o algún tipo de estudios cuando la población infantil, antes de los diez años, ya estaba condenada, como en los miles de años anteriores, a estar adscrita a la gleba: así eran las cosas.

Cuando la educación en España está en estado de postración y perpetuamente suspendida o cateada –como se decía antes-por los organismos internacionales, es inevitable que sea comparada con otros sistemas de enseñanza que pulularon en el siglo pasado y que si se mantuvieran hoy seguramente la pléyade de demócratas y permisivos que nos gobiernan en la actualidad se abrirían la venas o se arrojarían alas piras de su estupidez. Seguramente ni tanto ni tan calvo: ni tanta leña ni castigo como se repartían antaño ni tanto número gratuito para que el alumno se defienda ante el Defensor del Menor de “los profesores que la tienen tomada con ellos”.

Existen grupos de alumnos, que se cuentan por miles, que a través de facebook y de otros medios, permanecen en contacto y donde narran sus experiencias positivas o negativas aunque todas tiene el denominador común de la nostalgia de aquellos años que marcaron su vida: los años de la niñez y de la adolescencia son siempre recordados y acompañan al ser humano hasta el fin de sus días. Y uno de ellos Julio Gómez Jiménez se ha animado a poner negro sobre blanco aquella experiencia vital con esta pretensión.

Y más sobre tan afamado Colegio en el enlace

http://sociopolitica.com/sociedad/%e2%80%9cla-letra-con-sangre-entra-campillos%e2%80%9d-o-lo-que-va-de-ayer-a-hoy

Si todo el que ha tenido algo que ver con el Colegio, desde los primeros años cincuenta, cuando comenzó a incubarse en las enseñanzas de don Francisco Velarde, del que los niños de la época cuentan y no acaban sobre sus métodos, sobre todo el empleo del anillo episcopal que adornaba sus justicieras manos cuando era estampado en los cráneos infantiles mondos y lirondos de la época, y del que don José Macías fue su alumno más aventajado y dilecto –de ahí alguno de sus llamativos métodos, sobre todo en la soledad del Despacho- si todo campillero, digo, que en algún momento de su existencia ha tenido algo que ver con el megacolegio hablara, se podrían escribir tomos y tomos, en los que cada uno relataría la feria según le hubiese ido aunque por encima de todo estará el fenómeno incontestable de que el dinero entró a raudales en el pueblo y que mucha gente hizo carrera o algún tipo de estudios cuando la población infantil, antes de los diez años, ya estaba condenada, como en los miles de años anteriores, a estar adscrita a la gleba: así eran las cosas.

…………………….

Cuando la educación en España está en estado de postración y perpetuamente suspendida o cateada –como se decía antes-por los organismos internacionales, es inevitable que sea comparada con otros sistemas de enseñanza que pulularon en el siglo pasado y que si se mantuvieran hoy seguramente la pléyade de demócratas y permisivosque nos gobiernan en la actualidad se abrirían la venas o se arrojarían alas piras de su estupidez. Seguramente ni tanto ni tan calvo: ni tanta leña ni castigo como se repartían antaño ni tanto número gratuito para que el alumno se defienda ante el Defensor del Menor de “los profesores que la tienen tomada con ellos”.

Existen grupos de alumnos, que se cuentan por miles, que a través de facebook y de otros medios, permanecen en contacto y donde narran sus experiencias positivas o negativas aunque todas tiene el denominador común de la nostalgia de aquellos años que marcaron su vida: los años de la niñez y de la adolescencia son siempre recordados y acompañan al ser humano hasta el fin de sus días. Y uno de ellos Julio Gómez Jiménez se ha animado a poner negro sobre blanco aquella experiencia vital con esta pretensión:

Estos son algunos de los párrafos que aparecen en

http://sociopolitica.com/sociedad/%e2%80%9cla-letra-con-sangre-entra-campillos%e2%80%9d-o-lo-que-va-de-ayer-a-hoy

junto a la mención de los escritos de César en su blog más la presentación del libro de Julio Gómez Jiménez

Comentarios

Una respuesta para ““La letra con sangre entra”: Una antigua forma de concebir la educación”

  1. pedro garcia on April 6th, 2012 14:00

    Julio: he leído tu explicación-introducción de tu libro “LA LETRA CON SANGRE ENTRA” así como el comentario de un profesor, don Antonio Serrano, al que personalmente no recuerdo. Yo, ayer 5-4-12 entré en esa página e hice el mio propio.
    Yo, que estudié en Campillos creo que entre el 61 y 68, te puedo garantizar aun sin haber podido leer tu libro,que durante mi época en Campillos el tema tenía mucho más hierro del que tu crees y por supuesto del que don Antonio Serrano expresa.
    Por todo ello quiero pedirte encarecidamente cunado leas este comentario, me indiques cómo puedo conseguir tu libro, ya que ardo en deseos de leerlo. e-mail= pedrogarciaurban@hotmail.es
    Además quisiera hacer varias puntualizaciones:

    1.- Es indiscutible que el colegio dió vida, cultura y trabajo al pueblo de Campillos.

    2.- No todos los docentes de Campillos maltrataban
    a los alumnos. Había verdaderos ángeles en aquel infierno del principio. Me viene a la memoria ARREBOLA, conocido flamencólogo y licenciado en literatura, DON JOSE NEVADO venido del Centro Superior de Investigaciones Científicas, BARRUTELL Y MUCHOS OTROS A LOS QUE PIDO PERDON POR NO RECORDAR SUS NOMBRES DESPUES DE 45 AÑOS.
    Esto quiere decir que la maldad no está en el sistema sino en las personas.

    3.- Yo hice PREU que poco después sería COU, es decir, curso de orientación universitaria. Y es lo que menos era. La dureza del colegio cntrastaba con la libertad de la universidad y este fue el motivo del fracaso de muchos que habían cursado sus estudios en Campillos.

    4.- Estoy totalmente de acuerdo en el comentario leído no se si tuyo o del Sr. Serrano sobre cómo funcionan hoy las cosas: alumnos y padres amenazando y hasta agrediendo a profesores, libertinaje absoluto y falta de respeto en las aulas, agresiones e intimidaciones entre los alumnos que en casos ha llegado al suicidio,etc..
    No obstante, este pendulazo ha llegado a la sociedad en todas sus ramas: relaciones humanas, justicia, trabajo etc.. Espero sinceramente que nuestras generaciones, por el bien de todos, sean capaces de parar el péndulo en el centro, que dicen que es donde está la virtud.

    Espero recibir noticias tuyas por cualquier vía.
    Un saludo, y sino, mejor un abrazo.

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