‘Las armas y las letras’: Escritores de ambos bandos en la guerra civil

Publicado el 12 May 2010
Archivado en alf940 | 1 comentario

LAS ARMAS Y LAS LETRAS: LITERATURA Y GUERRA CIVIL (1936-1939)
de
TRAPIELLO, ANDRES

Andrés Trapiello reescribe ampliándolo  ‘Las armas y las letras’, en que trata aspectos de algunos escritores de ambos bandos durante la Guerra Civil acompañados de algunas reflexiones personales.
Si la  normalidad democrática que llegó a España oficialmente después de la muerte de Franco tardó en llegar a algunos, a otros no llegó nunca o tardó 30 años , como en el caso del País Vasco , o con matices, a algunos seguidores de escritores que no aceptan su turbio pasado o sus connivencias con la dictadura franquista, de ahí la incomprensión de algunos discípulos de Antonio Tovar que evolucionó hacia posiciones democráticas pero fue el traductor en el encuentro entre Franco y Hitler en Hendaya . Sin embargo Trapiello tuvo el apoyo de Francisco Ayala: “Trapiello rinde con su libro un gran servicio a nuestra historia intelectual al trazar el panorama objetivo, veraz y, a la vez, comprensivo y compasivo, de la república de las letras durante un periodo tan doloroso y tan turbio como el de la Guerra Civil española”.

Andrés Trapiello intenta demostrar que  “hubo una tercera España que se vio arrastrada  a elegir uno de los dos bandos y que “los que ganaron la guerra perdieron los manuales de literatura”.”La Guerra Civil consigue que dos minorías armadas arrastren a una inmensa mayoría. Tanto en el caso de los escritores como con la población civil. Y los arrastran a punta de pistola, o conmigo o contra mí. La elección es muy poco libre”. Con todo, “aunque no todos los franquistas eran fascistas y no todos los republicanos eran demócratas”, no hay equidistancia posible: “Sabemos que se cometieron crímenes parecidos en ambos bandos, pero las ideas por las que se combatió en cada uno no pudieron ser más diferentes. En el de la República por los principios de la Ilustración, base de las democracias modernas. En el de los sublevados, contra esos mismos principios”.
Considera que el papel de José María Pemán fue feo, el de Miguel Hernández, trágico: “su candor y su ceguera lo llevaron a la muerte” De Chaves Nogales: “Es la prueba de que fue posible no alinearse con ninguna de las dos Españas. Por su fe en una tercera España que sabía que tarde o temprano llegaría. Setenta años después”
Aquellos que habiéndose sumado al principio a la sublevación, no pueden hacerse cómplices con los crímenes de los franquistas, como el propio Unamuno, como Falla. Como Neville, años después, cuando denuncia en un escrito a los asesinos de Lorca – fue un tiro en la nuca y no un fusilamiento- O Clara Campoamor, que publicó en un libro sus impresiones en 1937, a pie de guerra, “sin tiempo para modificar el tiro”.
En el ensayo aparecen desde una carta de Torrente Ballester en la que habla de la guerra como de “un deporte de hombres” a una fotografía de Alberti en cuya dedicatoria, de 1965, habla de la Guerra Civil como de “la belle époque“. Se incluye, además, un texto desconocido de Rafael Sánchez Mazas, en el que habla por primera vez del episodio popularizado por Javier Cercas en Soldados de Salamina: “Un día te sacaron de la prisión, te sacaron al bosque con otros muchos compañeros y te fusilaron. Te levantaste ileso de entre los muertos y echaste a andar por el bosque, durante días”.
No todos los grandes escritores estaban con la República: “En un bando estaba Juan Ramón Jiménez, pero en el otro, Azorín. En uno Miguel Hernández, María Zambrano y Carner; en el otro estaban Baroja, Ortega y Josep Pla.“. Además, muchos intelectuales de bandos contrarios eran amigos antes de la guerra. El trato de Lorca con José Antonio Primo de Rivera relatado por Gabriel Celaya sigue siendo polémico para algunos
“ La mayor parte de los revolucionarios, de izquierda o de derecha, estaban deseando una revolución. Cuanto antes. Sólo así se explica la furia aniquiladora que se apoderó de tantos el mismo 18 de juliio. No necesitaron consignas. Se pusieron a asesinar sin tasa en Madrid, en Málaga, en Barcelona, y en Sevilla, en León, en Galicia. Para mí lo importante es ver cómo algunos republicanos, pese a los crímenes cometidos bajo la República, no dejan de ser republicanos, porque no se sienten obligados a renunciar a los ideales de la Ilustración. Pensemos en Chaves Nogales, en Juan Ramón, en Clara Campoamor”

“Creo que la República defendió los ideales de la Ilustración por lo mismo que los sublevados los combatieron con inquina, aunque no todos los republicanos fuesen ilustrados ni demócratas, por lo mismo que no todos los que apoyaron a los fascistas eran fascistas o dejaron por de ser ilustrados si lo eran antes. Eso es lo que hemos de saber. Y estar del lado de quienes defendieron la República no es ponerse del lado de las armas, sino del lado de Chaves, insisto, de JRJ, de Azaña, de Campoamor. Camba en 1936 se va a Sevilla, con Queipo, para lo cual había que tener estómago, o Pla a Burgos. Pla quiere conservar Llofriu, Camba su desayuno, su comida y su cena y Chaves se tiene que ir, sin nada y en ayunas. No creo que ponerse al lado de Chaves Nogales sea optar por las armas”

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Comentarios

Una respuesta para “‘Las armas y las letras’: Escritores de ambos bandos en la guerra civil”

  1. El vaso de Nerón y otras joyas de nuestra cultura « El Duende de la Radio on October 9th, 2011 12:53

    […] superdotado que tanto escribe poesía y gana premios de novela  como es capaz de elaborar en Las armas y las letras un magnífico ensayo histórico sobre nuestra guerra civil. No la cuenta él, la cuentan los […]

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