Más allá de la Nocilla (“Alba Cromm”, Vicente Luis Mora, ed. Seix Barral)

Publicado el 26 July 2010
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A mi mujer, de origen alemán, no le gusta la Nocilla. Siempre dice que la Nutella de Ferrero que merendaba en la Alemania de su madre estaba mucho más buena. A fin de cuentas, hay muchas formas de elaborar una crema de cacao con avellanas.

Es lo mismo que parece suceder con la que se ha dado en llamar narrativa mutante, que existen muchas formas de combinar los elementos literarios más allá de la famosa trilogía de Agustín Fernández Mallo. Como en el caso de la última novela de Vicente Luis Mora. Un libro que se presenta con el formato de las revistas masculinas de tendencias. Un guiño irónico que recuerda a Dave Eggers y Douglas Coupland. Pero que en el juego de narradores (o mejor dicho, de no narradores), en donde el director de la revista presenta al periodista que a su vez va a utilizar a otros testimonios, se descubre como una novela en deuda con Cervantes.

El texto narra la historia de la agente de la unidad de delitos informáticos de la policía, Alba Cromm, inmersa en la persecución de un potencial pederastra en la Red al que se le tiende un cebo. El supuesto delincuente se acaba conectando al ordenador diseñado por Lesmer, el Bill Gates del futuro, lo que acabará desembocando en un sorpresivo final.

Culaquiera que conozca la obra de Vicente Luis Mora encontrará en este libro las líneas generales de su literatura: una escritura fragmentaria que resulta apuesta arriesgada (lo que dice bastante de la valentía del autor) porque cuesta entrar en el libro hasta la entrevista entre Alba Cromm y Ezequiel, el periodista interesado en Alba por varios motivos; la influencia de la ciencia, la tecnología y los nuevos formatos en la escritura que conlleva aparejado un ensayo sobre bitácoras y diarios íntimos con sus similitudes y diferencias y que le hizo al autor experimentar más allá de la novela con la bitácora de Alba Cromm; una notable preocupación por los problemas jurídicos de esta sociedad tecnificada que nos envuelve y en concreto de Internet, con la transformación que el concepto de inocencia tenía hasta ahora en nuestras sociedades (tema sobre el cual Mora sabe bastante como se puede leer en Pangea (Fundación José Manuel Lara, 2006)); y la ironía.

Sin embargo, lo que más me gustaría resaltar de esta novela es que se trata de un texto mutante en donde el personaje, con sus traumas, sus conflictos interiores, forma parte importante de la novela. Algo lógico en un admirador de la obra de DeLillo o Coetzee como es Mora. Pero una grata novedad dentro de la llamada literatura mutante para un lector que gusta del trauma y el conflicto en las novelas. Ya lo decía mi mujer. Hay muchas formas de elaborar una crema de cacao con avellanas más allá de la Nocilla.

Carlos Gámez

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